viernes, 26 de marzo de 2021

Volver a soñar...

Volví a mirarme en el espejo, miré fijamente la pupila de mi ojo derecho y luego la del izquierdo, volvía de uno al otro sin parar tratando estúpidamente de ver los dos a la vez, como si así, tal vez pudiera reconocerme en ellos... El aro de color verde que lo rodeaba era tan claro que casi podía verme reflejada en ellos y sin embargo aquel era el reflejo de una completa desconocida, alguien que me devolvía la mirada llena de tristeza y desesperación, desconcertada sin llegar comprender como había ocurrido todo aquello... Sabía que no era algo que había pasado de la noche a la mañana, que aquello había ocurrido mientras observaba, pero jamás había pensado que llegaría a ser aquella extraña a la que me dolería mirar, aquella que había perdido tanto sin saber si quiera que lo tenía... Me había esforzado tanto por protegerme, por crear aquellas estúpidas corazas, que había logrado creer que nada me podía tocar, que había logrado cerrarme al mundo como una sala acorazada y estaba dispuesta a olvidar a todo aquel que intentara abrirme... Muchos quedaron en el pasado por intentar acceder a esa parte de mí y me sentía bien y victoriosa cuando lograba sobrevivir un día más en el mundo en el que vivía inmersa, donde ser la última en pie en lo alto de aquella montaña era la mayor de las victorias y celebraba cada instante que lograba no ser tocada por nada más que la helada brisa de lo más alto de aquella solitaria montaña... Nunca pensé en parar de luchar, ni en rendirme ni en no intentar de controlar todo lo que me rodeaba... me creía intocable en la soledad de mi orgullo y a la vez superior tan solo por poder mirar abajo y saber que nadie podía llegar a mí. Lo que nunca llegué a comprender es que cuanto más alto subía más inaccesible me hacia hasta a mí misma, mientras más luchaba mas sola me quedaba en el campo de batalla y más enemigos me creaba... siendo yo misma el mayor de todos. El silencio siempre fue lo peor y sin embargo aquella era otra mentira que prefería creer sin entender que las dulces mentiras que me contaban a mi misma no eran más que cuentos para dormir en noches sin sueños, en noches vacías donde el silencio resultaba ensordecedor… Pero ahora estaba allí, en lo más bajo, frente a mi propio reflejo y no me reconocía... sola y derrotada, rota por dentro por haberme permitido soñar por una vez y haber sentido como ese sueño se rompía dentro de mí antes incluso de saber que era posible. Las lagrimas inundaron mis mejillas sin piedad y marcaron surcos tan grandes en mi piel que rompieron mi alma en su recorrido... no sabía cuánto era capaz de llorar ni cuando podría parar, pero sabía que aquel momento me había roto por dentro, sabía que nada más me importaba en aquel instante y cuando quise volver a subirme a aquella montaña yo ya no era la misma... Pensaba que nadie más entendería ese dolor, traté de explicarlo con palabras, pero solo podía pensar en cuanto dolor había en mi interior y mis palabras se volvieron tan vacías como mi propio interior y desconocía cuanto sería capaz de aguantar... no mucho, gritaban mis puños apretados, es insoportable… gritó mis desgarrado corazón... pero allí estaba yo, con el rostro lúgubre, los labios sellados y la mirada perdida en una montaña a la que ya no podía volver a subir y supe que aquella desconocida a la que me dolía ver y oír siempre fui yo... no importa cuánto tiempo llevaba rota, solo sabía que aquel era el instante donde debía reconstruirme y tal vez con el tiempo... me atrevería a volver a soñar.

miércoles, 10 de marzo de 2021

A veces duele...

Y a veces duele tanto que al respirar solo puedo cerrar los ojos e imaginarme a millones de kilómetros de mi propia piel, de mi propio deseo, de mi propio aliento humedo y caliente... dolía cada instante que su recuerdo parecía acariciar mi cuerpo, envolviéndolo entre sus enormes brazos tatuados, sintiendo su ardor entre mis prietos muslos, su boca deborando una vez más mi boca, sus manos recorriendome y poseyéndome cómo nunca antes lo habian hecho... tan sólo podia pensar en sentirlo un segundo más dentro de mí... un instante más notando su respiracion entrecortada y sus jadeos en mi oido mientras pronunciaba mi nombre entre suspiros y entonces, cuando todo se intensificaba y sentia desatarse todo mi placer mi mente volvía de golpe a la jodida realidad en la que tú solo eres una fantasía y desapareces al amanecer... y es que a veces, soñar duele.

lunes, 15 de febrero de 2021

Y me vas a ver...

Y me verás, un dia volverás a verme y puede que el alma se te caiga a los pies o que simplemente nunca tuvieras alma... y yo te veré y andaré con la mirada perdida en ninguna parte, como si hubiese viajado al mismisimo infierno y solo tuviera a mi alrededor los putrefactos cadáveres de nuestro amor... de cada falsa promesa que me hiciste... de cada te amo, te amo, te amo... de cada eres el amor de mi vida... de cada quiero pasar mi vida contigo... como si contigo fuera posible vivir... pero ese dia me vas a ver sin ti y te va a doler, te dolerá mas que nada saber que nunca más seré tuya y que cuando te avisé mil veces que me perderías era solo la pura verdad, porque un dia, aún queriendote con toda mi alma aprendí a vivir sin ti, a vivir sin tus garras clavadas en mi piel susurrandome que soy tuya, sin tu cuerpo robandome el aliento aun cuando yo no quería, sin tu boca silenciando una vez más mi voz... y me vas a ver ignorando todos esos fantasmas del pasado para fingir una entereza de la que dejé de ser dueña el dia que me arrepentí de haberte amado... Y es que te amé tanto y con tanto empeño que el cansancio me impedía ver todo lo que me había costado... mis sueños y mis sonrisas ya no visitaban mis noches y las cambié por tus besos y caricias convencida de que por ti iría al fin del mundo con los ojos cerrados... Y ciega me entregué a tu falso amor, sin saber que mientras para mí tu eras el mundo, yo solo era esa mano que agarrabas por no tenerla sola, sin importarte cuanto llegué a girar alrrededor tuya por conservarte junto a mí, sin mirar donde empezaba y donde terminaba mi vida sin ti... Mientras te alejé de mí, lo pensé dos veces y decidí mirarte una vez más con mis enormes y vidriosos ojos verdes suplicando que pudieras asomarte a lo más profundo y entender el luto de mi corazón sin saber que mientras yo lloraba el dolor del agujero que tu amor me habia dejado en lo mas profundo de mi ser, tú mientras tan solo buscabas otra mano que agarrar y otro agujero que rellenar... y me vas a ver y a la vez no lo vas a entender... nunca creí que me arrepentiría de tanto amor y al final sé que sonreiré... porque hace tiempo entendí que mientras miraba la cáscara vacía que siempre fuiste supe que siempre estuviste lleno tan solo de mi amor... y sin él sólo eras ese abrasador calor que me asfixiaba con su falsa pasión Y ahora vuelves a ser ese ser minúsculo e insignificante que siempre fuiste en realidad... y como a cualquier espectro, yo te di el poder y ahora era capaz de quitartelo, volviendo a ser quien una vez fui... Tranquilo, mientras sigue comprando rosas de oro y tostadoras fingiendo ser quien no eres, yo seguiré siendo yo de la única forma que sé, deseando a tu nueva churri que no tarde 7 años en darse cuenta de que tú nunca serás felíz porque sencillamente no quieres serlo y siendo consciente de que también hablará mal de tí a tus espaldas a todo el mundo porque es lo que siempre hace con todas las personas que le rodean, porque simplemente le es imposible mirar mas allá de su ombligo... porque se cree el centro del universo y nunca entenderá que el sol no sale ni se pone si no hay nadie para verlo... Y me vas a ver y te va a doler, porque como dice Beret.. me vas a ver reirme feliz y viviendo bien... aprendiendo a vivir olvidándote...

martes, 15 de marzo de 2016

Promesas…

Habría sido muy fácil mirar al frente y olvidar todos y cada uno de los pasos que me habían llevado hasta aquel pequeño pueblo de la costa, pero había dado mi palabra… aferrada a aquella carpeta con la esperanza no solo de encontrar respuestas a todas mis preguntas, sino también el secreto para encontrar un amor de verdad, como los de antaño, de los que te duran toda la vida y te hacen seguir amando a alguien incluso después de que la muerte os separe. Sin embargo, en el proceso también había perdido un trocito de mi alma, apegada a todas y cada una de las palabras que había leído. Una silueta se acercaba lentamente a mí, eclipsada por la luz del sol que moría en el horizonte y en mi mente solo podía oír retumbar una y otra vez las palabras que había oído semanas atrás, pero que se habían grabado a fuego en mi alma. “Mi dulce Lucia, mi amada… volveré a ti… cada segundo sin ti es una agonía… Mi bella Lucia, solo deseo que estés bien, debes de estarlo…. Tú y mi hijo sois lo único que me da fuerzas…” Nunca olvidaré la noche en que murió mi abuelo, hacía semanas que estaba ingresado y ya solo esperábamos que llegase pronto el final, antes de que sufriera y su mente se volviera tan difusa que ni si quiera pudiera reconocernos, como ya nos había pasado con mi abuela. Sin embargo, en sus últimos días estuvo más lucido que nunca y aun sabiendo a que me enfrentaba me ofrecí a pasar con él las noches para que mis padres pudieran descansar. Me había criado a dos puertas de la de mis abuelos y había crecido con sus historias. Que si el hermano de tu abuela Enriqueta había ido a la mili 11 años, que si en la postguerra la gente pasaba hambre, que tenían una cartilla de racionamiento y que su madre se iba en burro al pueblo donde compraban el pan para toda la semana e historias así que nos hacía pensar en aquella época como algo tan lejano como remoto. Lo cierto es que hasta aquellos últimos días, no había vuelto a pensar más en esas historias, solo eran las anécdotas de un anciano. Pero aunque él apenas tenía unos 6 años cuando acabó la guerra, aún se estremecía al recordar como muchos se iban a dormir a donde guardaban los animales, lejos de sus casas, por miedo a irse a dormir y no volver a despertar. Y allí estaba yo, velando el sueño de mi abuelo de 83 años como si el de un niño se tratase. Una noche despertó sobresaltado de madruga… -Tranquilo abuelo, estoy aquí… soy yo… -Oh Lucía…. Mi amada Lucía… ¿sabes?, cuando murió mi padre yo pasé con él sus últimos instantes. Yo apenas tenía 20 años y ni si quiera conocía a tu abuela. Antes de morir me dijo que sentía dejarme tan pronto, pero que a partir de ese momento tenía que ser un hombre y un hombre debía cumplir siempre sus promesas. Pero que por desgracia él iba a morir sin poder cumplir dos de las promesas que años atrás le había hecho a su mejor amigo. Cuando le pregunté por esas promesas me contó que yo no lo recordaba porque era muy pequeño pero que cuando apenas era un niño a él se lo habían llevado preso a una prisión y allí conoció a Antonio. Mi padre solo era un muchacho inculto de campo que se había buscado problemas por su orgullo y que aquello le había llevado a compartir cárcel con republicanos y revolucionarios contrarios al General Franco. Pero Antonio era diferente, era un niño bien de una familia acomodada al que habían mandado a la universidad donde aprendió lo que era la palabra libertad. Los dos habían sido llevados a la misma Sevilla al centro El Colector, ubicado en la barriada de Heliópolis. Mi padre fue unos de los más de 500 presos del franquismo que construyeron el desagüe municipal de Heliópolis. Y desde el verano de 1937 a enero de 1939 estuvieron juntos en aquel infierno. Mi padre solo era un don nadie, pero Antonio era distinto, era culto y muy inteligente. Escribía a todas horas en un pequeño bloc, a veces poemas otras un diario de todo lo que allí les acontecía y cada día escribía cartas tanto a su familia y como a su novia de la que estaba muy enamorado. A veces también escribía a un compañero de universidad y aunque los textos eran muy limitados por la censura y solo podían hablar del frio, la comida y su estado de salud, a veces se entusiasmaba demasiado en sus opiniones. Un día llegó una carta donde su novia le contaba que iba a ser padre y que debía volver al pueblo para criar sola a su hijo, Antonio se desesperó e impotente se desahogo en una carta a un amigo estudiante de periodismo. Los guardias la interceptaron y decidieron acusarlo de enemigo de la republica... Desde entonces no le permitió volver a mandar más correspondencia y permaneció a la espera de juicio. Todos daban por hecho que no habría una sentencia de muerte por su situación acomodada, pero para entonces Antonio ya había perdido la cabeza. Escribía a todas horas en su pequeño cuaderno y enloquecía al pensar que se iba a quedar sin papel. Las semanas y los meses se sucedieron y cada vez hacía la letra más pequeña y murmuraba para sí que no le daría tiempo… otras gritaba que ya era un hombre muerto y que al menos le dejaran saber si su hijo había nacido y si su novia estaba bien…. Llegó el fin de año y la sentencia de muerte cayó sobre todos como una jarra de agua helada. Una fría noche de enero vinieron a por él. Mi padre temblaba más que él, pero Antonio no tenía miedo… solo le hizo prometerle dos cosas. Le entregó sus manuscritos envueltos en un trozo de tela de una raída camisa vieja y le hizo prometerle que buscaría a su amada y se aseguraría de que ella y su hijo recibieran aquel paquete. Al día siguiente llegó el indulto por el que su familia había movido cielo y tierra… aunque ya era demasiado tarde. Mi padre salió de allí un año después, con los pulmones encharcado y condenado a una muerte prematura… -dijo finalmente con la mirada pérdida y los ojos vidriosos. -¿Y qué fue lo segundo abuelo…? -que si algún día tenía una hija la llamaría Lucia… pero mi padre solo tuve hijos y yo como bien sabes solo tuve varones también. Pero cuando naciste tú hablé con tu padre y le pedía poder ponerte ese nombre… al menos cumplí uno de sus deseos… aunque moriré aún con esos manuscritos guardados en mi cajón y sin poder cumplir la promesa de mi padre… - Yo lo haré abuelo…. Los buscaré y se lo daré, así podrás cumplir la última voluntad de tu padre. Mi abuelo sonrió y en apenas un murmullo pronunció… -Mi dulce Lucia… mi amada…- y cerró los ojos para siempre. Al volver a su casa encontré en el cajón la carpeta de sus manuscritos. Me pasé los siguientes 5 días leyendo y ordenando las cartas por fechas hasta que encontré su última carta con fecha del mismo día de su ejecución… “Mi dulce Lucia… mi amada… mi dulce niña. No sufras más por mí mi amor, porque cada mañana que amanezco en este horrible lugar lo hago con el recuerdo de tu sonrisa y cada noche sueño con el olor de tu pelo. Cuando cierro los ojos me parece como si fueras real y a veces eso es lo único que me separa de la locura. Y aunque no pueda volver jamás a tu lado nunca podré olvidar todo lo que vivimos juntos, porque soy consciente de que lo que viví junto a ti fue el más maravilloso de los regalos. Me iré de este mundo sabiendo que no conoceré a nuestro hijo, pero créeme cuando te digo que lo quiero con la misma intensidad con la que te quiero a ti. La vida me ha sonreído muchas veces y aunque ahora todo parece oscuro y siniestro, soy consciente de que lo que viví a tu lado, aunque corto, pocas personas lo han conocido en su vida y no cambiaría ni una sola coma de nuestra historia de amor. Sin embargo, me temo que esto es un adiós, he oído a los guardias que esta noche me llevarán a dar el paseíllo, pero mientras camine bajo las estrellas sabré que al fin soy libre y donde quiera que yo vaya, allí mismo te esperaré. Te amo, Antonio.” Tardé unas pocas semanas en encontrar una pista fiable y a través de las redes sociales encontré al fin a sus descendientes. Se llamaba Antonio, como su padre, y al presentarme simplemente él… sonrió.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Nada que decir....

Últimamente no se me ocurre nada que decir... ningún post ocurrente ni ninguna historia emotiva que compartir. No es que no me ocurran cosas ni tenga situaciones en mi vida que compartir, de hecho es porque me ocurre justamente lo contrario, últimamente mi vida es un absoluto caos y cada vez que empiezo a escribir las ideas y todas esas palabras que parecen quebrarse en mi interior mueren en mis labios en forma de suspiros y anhelos de algo que perdí. A veces pienso que hablar con alguien podría ayudarme a disipar todas esas nubes oscuras y tormentosas que mantienen mis ojos tristes y brillantes y mi sonrisa perdida en simples muecas de desesperación. Me siento ante el ordenador y veo mi vida a través de la ventana que a todo el mundo llega y que todos pueden pueden ver y sin embargo la soledad es aún mayor. Siempre he creído firmemente en la mítica frase de Blanche “Quien quiera que sea, siempre he confiado en la bondad de los desconocidos” en Un tren llamado deseo, porque a veces la gente que conoces y aprecias no es capaz de mitigar esa tormenta que bulle en tu interior y te hace presa de un desasosiego que te reconcome y te domina por completo, hasta el punto de hacerte olvidar quien eres realmente... Aunque ello me ha llevado también a conocer la traición y la hipocresía,haciendo de mí un animal herido, alimentando la bestia que llevo dentro del miedo y la desconfianza, no sin razón he de decir. Pero no temo a esa bestia, de hecho creo que esa bestia es lo único que aún me permite estar aquí de pie, enfrentada a un mundo vil, dispuesta a todo por ser la única que permanezca en pie al final de la batalla, aunque a veces, me siento tentada a dejarme llevar y definitivamente olvidar todo lo que soy y todo lo que una vez fui mientras me siento a observar como todo mi mundo se desmorona a mi alrededor. Podría hacerlo, pero supongo que, aunque eso haría feliz a algunas personas, no entiendo bien el por qué, la realidad es que ese nunca ha sido mi estilo, lo mio siempre ha sido luchar, morir con la botas puestas y sin apartar jamas la mirada de los ojos de quien mi desafía. No, últimamente no se me ocurre nada que decir, o al menos nada que no pueda ser utilizado en mi contra, porque aunque no soy débil, si que tengo debilidades y justo es ahí por donde han empezado a intentar demoler mi reino. La realidad es que no quiero decir nada, tal vez porque tengo miedo a romperme en mil pedazos, aunque es probable que únicamente no quiera que la gente sepa lo que ya está roto... supongo que es simple y llanamente miedo, aunque ese miedo es lo único que me separa de una muerte segura. Si es así, para qué mostrarlo al mundo? y no es ocultarlo, simplemente atesorarlo, hacerlo parte del muro que me separa del resto. Si, supongo que hasta aquí llegó mi vida en un escaparate, no porque siempre haya estado expuesta, sino porque en estos momentos solo soy un manojo de sentimientos, miles de sentimientos, todos abarrotados pujando por salir abruptamente de mí, queriendo escapar de mi interior, saliendo de mí sin limites ni control y no puedo permitirme ese lujo. Sería fácil escribir "estoy triste" o "estoy sufriendo" y aún mas fácil recibir el cariño de aquellas personas que me aprecian, pero en el fondo no quiero ese cariño, ese cariño me haría bajar la guardia, soltar las armas que me mantienen aun en pie, dejar marchar el miedo me haría dejar de estar alerta y aguardando el comienzo de la batalla. Entonces tal vez sonreiría de manera triste o dejaría escapar una simple lagrima llena de emoción y sentimiento, y aquella simple lagrima abriría en mi ser una diminuta rendija, pero lo suficientemente grande por la que pudieran escapar todos mis sentimientos, saliendo de mi como una fuente inagotable de dolor y miedo. Solo quiero olvidar, solo quiero dejar de sentir, solo anhelo dejar de ser yo... de sentir y pensar, de analizar todo una y otra vez para dejar de enloquecer por momentos, eclipsada por pensamientos y sentimientos hilarantes que me hacen morir por dentro aullando y retorciéndome de dolor abrasada por el fuego para luego volver a renacer de manera tormentosa de entre mis propias cenizas, simplemente para volver a morir otra vez de dolor. No, definitivamente no se me ocurre nada que decir... no, absolutamente nada que decir, ni ningún ridículo post ocurrente ni ninguna estúpida historia emotiva que compartir.

sábado, 11 de julio de 2015

Y caer en la vulnerabilidad.....

Era casi irreal, como un sueño o una aparición, salvo porque él sostenía mi muñeca, apretándola con una fuerza descomunal de la que yo ni si quiera era consciente... en aquel momento, en aquel preciso instante, estaba más cerca de la muerte que de aquella vida que me provocaba tanto dolor. De pronto fui consciente de la lluvia que caía sobre mi empapándome y aun así, no podía sentir su frío tacto en mi piel. Era como si aquella ya no fuera yo.... por un momento lo miré a los ojos y sin más lo supe, aquella definitivamente no era yo. Me gustaría decir que fui feliz, que durante muchos años había sido feliz a su lado, pero lo cierto es que al final solo recordaba sus golpes y desprecios. En el fondo sabía que no habían sido tantos, pero sí los suficientes para romperme por dentro y saber que jamás se volverían a unir aquellos trozos en los que había fragmentado mi interior. Y cada amanecer miraba con esperanza el nacer de un nuevo día para luego al llegar el crepúsculo, llorar amargamente el final de cada nueva oportunidad perdida... Vivía temerosa de las noches, temía dormir a tu lado y despertar con el cuerpo perlado en sudor, perdida en la oscuridad en la que me envolvías, cerrando los ojos con fuerza para no sentir tus caricias, para salir de mi propio cuerpo deseando huir con todas mis fuerzas de mi misma... tú y solo tú eras la razón por la que ya no deseaba habitar mi propia piel. Solía decirme una y otra vez que la culpa era mía, era más fácil que enfrentarme a la realidad, enfrentarme al aterrador hecho de que mi amado era ahora mi enemigo. Lejos quedaba ya cuando sentí que perdía la vida sin ti, que moría por rozar tus labios y que sellaba cada beso que te daba con lagrimas para luego saborear el salado amargor del miedo a perderte... no sé como pasé de eso a desear una pronta muerte para huir del castigo de tus labios y la prisión de tus abrazos. Solo necesitabas abrir el sello de tus labios y mi piel se rompía y rasgaba por tu afilada lengua asesina con palabras hirientes que me marcaban como hierros candentes. Ni si quiera sabía como podía sobrevivir a cada enfrentamiento ni de donde sacaba las fuerzas para luchar contra ti... ahora sé que estaba desesperada por huir y a la vez me sentía condenada a ti. Es duro decir eso en voz alta... es duro decir que te odié mas de lo que te quise. Es duro hablar si quiera de ti... alguien de quien tuve la valentía de escaparme. De haberme quedado todo habría terminado de manera diferente... porque dentro de mi conocía cual sería mi destino si me quedaba a tu lado. Y aunque deseé la muerte mas de mil veces lo cierto es que decidí huir, desnuda y con el cuerpo roto del frío, pero a salvo de tu cálida sentencia a la inexistencia, condenada a la aniquilación más cruel, la que te destruye un poquito cada día hasta convierte en la nada más absoluta. Y casi lo fui... casi consigues convertirme en tan solo un eco lejano que nadie podría llegar a oír... y yo casi te dejo hacerme eso. Volví a mirar a mi alrededor, la lluvia seguía cayendo profusamente sobre mí.... y solo quería gritar, gritar con todas mis fuerzas para dejar de ser un eco que nadie pudiera oír. El grito ahogado de mi interior se transformaron en un mar de lagrimas. Y lloré, y lloré a gritos y lloré tanto que se rompieron las paredes en las que me habías encerrado y todo se vino abajo y aunque temí terminar sepultada bajo mis propias ruinas, lo único que sentí es que al fin era libre, libre sin ti... Al fin sentí tu mano aferrado a mi muñeca de manera salvaje y el frío de las gotas de lluvia cayendo sobre mi. Ahora que era real decidí que el eco lejano serías tú.... porque ya no eres nada para mi. Sonrío, porque soy consciente de lo terrible que tiene que ser eso para ti....

miércoles, 29 de octubre de 2014

Que importa el color...

Ruth había decido que esa iba a ser la ultima vez que un hombre le rompía el corazón. Para muchos de sus amigos, aquella era una frase que ya habían escuchado mas de una vez de sus labios, por eso mismo se sorprendieron tanto, cuando semanas mas tardes la descubrieron en el bar donde siempre solían quedar los viernes, acaramelada con una chica. Al principio todos se miraron alucinados y muchos creyeron que era un simple divertimento, un tonteo con el otro sexo que a los chicos les pareció excitante y a las chicas una manera de rebeldía.... Pero la noche fue avanzando y la chica no sólo era divertida y encantadora, la trataba como a una princesa. Cuando las copas fueron incontables, sus amigas la atrajeron al baño con excusas y la interrogaron... algunas hicieron comentarios que incluyeron las palabras experimentar y fase, pero lo que realmente sorprendió a Ruth es cuando una de ellas comentó que no debería engañar a la pobre chica, porque ella no era lesbiana y a la pobre se la veía muy pillada con ella. La noche terminó como siempre con Ruth en casa de aquella chica... Una ultima copa y sus labios, aún con el sabor al dulce licor de crema de whisky, rozaron la piel de su cuello. Ruth miró aquellos enormes ojos oscuros, acarició su larga y sedosa melena y cuando sus labios llegaron a la comisura de sus labios ella simplemente cerró los ojos y analizó ese beso. De pronto todas las dudas del mundo la asaltaron... la apartó de sí y agarrando su rostro entre las manos observó cada detalle. Ella sonrió y en su interior sintió un hormigueo que le recorrió la espalda hasta la rabadilla. Por un instante Ruth tembló como una niña, ella la miraba tentadora con una sonrisa picante en los labios y los ojos brillantes, se mordió el labio y sin más se abalanzó sobre ella, la devoraba con cada beso, la devoraba como una fruta madura y como tal se deshacía entre sus dientes, derritiéndose con el paso de su lengua por su escote. Ella le arrancó la ropa, los botones de su camisa saltaron disparados por la habitación, sus pechos quedaron desnudos y expuestos al roce de su lengua... Ruth se sentía extenuada de tanto placer. Su cuerpo ardía en llamas incandescentes, nunca antes había sentido nada igual, nunca antes se había abandonado tanto ante su propio placer, nunca antes había confiado tan ciegamente y se había dejado llevar de aquella manera. Sus manos y sus labios la conducían y la inmovilizaba y ella más se entregaba, notaba oleadas de placer y su voz se rompió en un largo gemido que lleno la habitación con su aliento entrecortado y el olor de la humedad de sus sexos.... Ni si quiera podía recobrar la cordura, ni si quiera podía tomar el control de su propia conciencia... ella era dueña de cada centímetro de su piel y como tal la asía contra su boca hasta notar como estallaba de manera rítmica y espasmódica. Sus labios subieron hasta su boca y la besó tan largamente que creyó que podía morir de felicidad en ese instante... Sin embargo, su mente volvía a divagar presa de las palabras que su amiga le había dicho.... acaso en un relación entre dos mujeres ¿una de las dos era la que terminaría rompiendo el corazón a la otra?, ¿acaso ella era ahora lo que tanto había aborrecido de los hombres? ¿alguien que mentía, que se dejaba llevar presa del deseo sin importar los sentimientos?... Mentiras, solo podía oír en su mente lo mentirosa que era y el daño que le estaba haciendo al callar. Recordó cada rotura en su débil corazón, recordó como cada mentira, cada engaño y cada menosprecio lo había maltratado, dejándola sumida en la sensación de ser insignificante para la persona por la que ella tanto sentía, casi podía ver en su indiferencia las palabras -no vales nada- escritas en neon. Reconoció que pensaba que eso no le pasaría en una relación de mujeres, pero lo que nunca pensó es que refugiarse en una relación con una mujer le haría mentir para conseguir esa paz que pensaba que se merecía. Aquello la convertía en uno de esos egoístas que tanto había criticado, uno de esos hombres que tanto la dañaron por no ser sinceros, con tal de tener, lo que ellos pensaban que se merecían. Por un instante se sintió sucia, por un momento se sintió desmerecedora de aquellos besos que tanto la habían colmado... -Lo siento.... no quiero hacerte daño. -¿Por que lo ibas a hacer?- dijo sin dejar de recorrer de manera incesante sus turgentes pechos con las yemas de sus dedos. -Te he mentido... no soy lesbiana. La joven sonrió, y con un dulce beso acalló sus labios antes de que de ellos salieran mas palabras...- nunca dijiste que lo fueras, pero esa es la ventaja de ser mujer, no tienes que ser lesbiana para estar con otra mujer... y no me has mentido, si tus besos fueron sinceros y si cuando notaba que te derretías cuando te estrechaba entre mis brazos, lo hacías tan solo porque eran mis brazos los que te estrechaban... Aquella noche durmió entre sus brazos convencida de aquellos eran los brazos entre los que deseaba estar y sin poder evitarlo, pensó en todas y cada unas de las personas que ella había amado y no se arrepentía, ni siquiera de todos aquellos que le habían hecho daño, pues ahora más que nunca, estaba convencida de que el amor no se daba a quien uno elegía. Y no siempre es amor lo que sientes por otra persona, pero no deja de ser puro y sincero, si cuando estas con esa persona lo das todo sin importar nada... Y que más da el mundo entero cuando sientes tu alma estallar cuando esa persona te toca... No, definitivamente los sentimientos no entienden de colores, porque los buenos besos, besos de los de sentimiento del bueno, se dan con los ojos cerrados... ¿quien dice entonces que los sentimientos tienen genero? Tal vez no era amor, porque el amor es lo que es, y cada uno lo vive a su manera y lo sientes o no lo sientes, sin importar lo que otros digan, o si la gente piensa que es o no correcto.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El secreto de las alas rotas..

Caminé lentamente hasta el final del camino sin mirar lo que me esperaba allí, no necesitaba levantar la mirada para saberme poseedora de una soledad tan abrumadora que el desolador silencio parecia un peso sobre mi pecho que me impedia respirar, oprimiendo mi corazón de tal manera, que cada timido latido era lo unico que de escuchaba de manera atronadora en aquel páramo... Apretar los puños con fuerza solo me habia hecho sentir una ligera punzada de dolor, no lo suficienteme fuerte para sacarme de aquel estado mezcla de estupor e incredulidad. Todo había terminado, todo habia finalizado al fin y en aquella pendenciera soledad encontraba más mi castigo que mi paz. Luces calleron del cielo iluminando la noche y convertiendolo en un resplandeciente dia... pero yo sabía la verdad. En plena luz cegadora, yo seguía presa de la más impenetrable obscuridad. Mis pasos me guiaron hasta el final del camino, en realidad sin saber por qué... tal vez no queria encontrar el final, igual solo queria seguir andando mientras pudiera, mistras mis fuerzas no me abandonaran, mientras aún pudiera sentir el dolor de mis puños cerrados... al menos dolor. Pero entonces topé con algo. Levanté la mirada y ahí estabas tú. Tu mano tomó la mia forzandome a abrir mis puños y viendome perdida en la vorágine de mi interior, tu sonrisa se disipó en tu rostro. Pero ahí seguiste tú, aferrando mi mano y sin palabras tu mirada gritó mi nombre con desesperación. Por un momento temí no poder calmar tanto dolor, por un breve instante me sentí mezquina y vil alegrandome de lo herido de tu corazón y de lo yermo del mio.. Me habria gustado haberte gritado que ya no me importaba nada, que ya no quedaba nada de mí en mi frio y maltrecho corazon. Ya no era capaz de sentir nada, ni el frio que marcaba mi cerulea piel con su aliento, ni el dolor de mis heridas... estaba decidida a sonreir triunfal, había logrado no sentir nada, había conseguido al fin no necesitar ni besos, ni caricias, ni amor... al fin habia llegado el fin y yo habia sobrevivido. Ese gran vacio que llevaba en mi interior me habia llevado al final de aquel camino y sin ningun reproche que hacer, habia logrado acallar las suplicas de mi agonizante corazon. Pero ahí seguías tú en mitad de la noche rota pidiendome que te mirara de verdad, con la misma intensidad con la que me mirabas tú, con insolencia y una pasion desmedida que me turbó... Tú que sentías sin pensar en nada más, tan despreocupadamente como el viento arrasta las flores embriagandolo todo con su aroma, me amabas y ese amor amenazaba con nublarme la razón y los sentidos, haciendome olvidar el fin del camino... temí ser presa del amor, temí arder por dentro y consumirme por completo con tan solo un beso. Solté tu mano en mitad de la noche oscura, esperando ocultarme de ti en la negrura de la noche, envuelta en su sepulcral silencio. Pero tu voz rompió las tinieblas de la noche con mi nombre y tu calido abrazo me envolvió devolviendo el candor a mi piel, haciendo de nuevo latir con fuerza mi corazón... Las luces volvieron a iluminar el cielo, ésta vez llenandolo todo de brillo y color. Había llegado el fin de aquel año tan horrible y ahí estabas tú... en un nuevo comienzo, en un nuevo año con un nuevo sentimiento, haciendome renacer de mis cenizas, enseñandome a amar, enseñandome en los albores de un nuevo comienzo, que el secreto de las alas rotas es seguir caminando...

martes, 30 de julio de 2013

Ecos de un recuerdo yermo...

Había decidido permanecer en silencio durante un segundo más... las preguntas comenzaron a acumulárseme pero la realidad es que ya no tenía respuestas. La única pregunta que parecía importar era ¿qué vas a hacer? Miré al infinito durante un instante, perdí mi mente entre imágenes de un pasado que sabía no iba a volver, divagando entre recuerdos de un ayer que hoy me pesaba más que nunca. -Eh¡¡¡¡¡¡¡- gritó y volví. De pronto, por primera vez desde que todo había comenzado miré el rostro de todos y cada uno de mi compañeros de viaje. No solía hacerlo, de hecho ninguno solían vivir lo suficiente en aquel tipo de viajes. Un destello de luz iluminó el cielo y entró por las rendijas que aun quedaban entre ellos y nosotros. Mi mente volvió a arrastrarme al pasado, recordé su larga y sedosa melena en la me solía enredar, había sido tan delicioso perderse entre sus dulces pechos, hundir el rostro y saborear el aroma de su piel. Era tanta, tanta la suavidad que ahora me dolía recordarla.... una lagrima cayó por mi mejilla que me apresuré a limpiar con rabia y furia, pero no estaba enfadada con aquel gesto tan humano, estaba enfadada con mi debilidad... Llorar había sido un gesto valiente teniendo en cuenta quien era y donde me encontraba, pero había sido débil... temí tanto cambiar, temí quedarme y ni si quiera le dije adiós.... de hecho le miré a los ojos esa última noche y le susurré palabras de amor y promesas que sabía que nunca llegaría a cumplir... y antes del alba abandoné su lecho dejando el frio recuerdo de mis mentiras en él. Ahora, hacía ya millones de años luz de aquello, aunque para mi hubiese sido solo ayer hacía millones de años de la última vez que nadie me amó y ahora me sentía muerta por dentro.... ahora no comprendía como sabiendo que hubo un tiempo y un lugar donde había vivido la única persona en el mundo a la que había querido... me fui de allí... abandonando mis ganas de vivir con ella, junto con aquellas mentiras crueles que ahora me hacían sentir tan sucia. Apenas si había salido de mi sistema solar cuando ella ya había envejecido, ahora solo era polvo... mi amor, mi amante, la única persona por la que habría deseado quedarme... pero no lo hice y ahora no podía vivir con aquello. Una explosión movió la tierra bajo mis pies... volví a mirar el rostro de todas aquellas personas... ellas también habían abandonado la tierra como yo, pero cuando lo pensaba me sentía como un cascaron vacio. Era como si mi alma se hubiese quedado sentada en aquella cama de sabanas blancas y luces tenues, sentada con las piernas abrazadas con fuerza, tratando de ser pequeña, de no estorbar en su cama mientras simplemente la observaba dormir... me había prometido verla dormir el resto de mis días... no conocía una delicia mayor... Y recordar sus carnosos labios por el que escapaba su aliento, ese aliento que habría bebido como único sustento de mi vida.. ojalá hubiera podido parar el tiempo, detenerlo tan solo para poder verla por siempre desnuda entre las sombras... y así dibujar su perfil en mi mente una y mil veces hasta saberme dueña de ella... pero ella ya era mía. Cerré los ojos durante un instante y volví a poseer aquel instante, volví a sentir conmigo a mi amor y otra lagrima cayó por mi mejilla recorriendo mi rostro sin prisa, haciéndome sentir... algo que había olvidado que podía hacer desde que me había alejado de su lado. Entonces abrió los ojos y de sus labios salieron unas palabras que no comprendí... -¿Que vas a hacer?- grito por encima del ruido.. -¿Qué?- dije tratando de tocar su rostro -Comandante Nicole... ¿qué es lo que vas a hacer?- gritó de nuevo aquella infame voz Abrí los ojos y volví a mi realidad... volvía a estar lejos de ella y supe que estaba tan muerta como mi amada. Por primera vez miré aquel mundo infestado de aquellos seres repulsivos y supe que de permanecer todos moriríamos, sabía que aquel era mi trabajo, evaluar posibilidades y allí la posibilidades de subsistencia eran cero... -Marcharnos.... -Estás bien... Atentos chicos, la comandante ha decidido abortar la misión, todos a la nave¡¡¡¡ adelante mancha de mamones¡¡¡ -Pero teniente, no podemos llegar a la nave desde aquí, tendríamos que hacer un salto transdimensional y están rotas todas las comunicaciones... la única opción es hacerlo manualmente... y ya conoce el procedimiento... -Lo conozco...- dije sin pensarlo Pero en vedad siempre lo había pensado... desde el momento que había pisado aquel planeta sabía que moriría en aquel planeta... Nunca fui una heroína... nunca quise serlo, pero por primera vez supe que ellos querían vivir más que yo. -Yo debería...- comenzó a decir mi teniente -Yo soy quien debo hacerlo... y por primera vez me miró a los ojos y no vio todo aquello que me había encumbrado en mi carrera. Muchos habían dudado de mi capacidad y uno a uno habían ido acallando sus voces... haciendo con su silencio una leyenda de mi nombre. Ya nadie pensaba en que yo había nacido hacia tanto, que era una de las ultimas humanas nacida de una mujer... nadie pensaba en mi en esos términos... solo veían el mito... Nicole Shepard... la ultima humana... la exterminadora de mundos... sin piedad... sin remordimientos... sin miedo... sin nada que perder... Ni si quiera sentí quedarme sola en aquel lugar, morir sola siempre había sido mi destino. Todos se cuadraron ante mí aunque yo sabía que no era digna de ello... yo no moría por ellos... moría porque en realidad ya estaba muerta. Los golpes y los estallidos tronaban fuera con fuerza... sabía que no tardarían en llegar a mi... Había ordenes de acabar con la vida de aquel planeta y mi única esperanza es de que los míos llegaran antes que aquellos monstruos, aún así saqué mi arma y la sostuve en mi mano. En realidad hacía tanto que la llevaba conmigo que me había hecho a su tacto y a su peso, a su frio... lo cierto es que aquel arma era mi única amiga. Me apoyé sobre la pared y resbalé por ella hasta quedar sentada en el suelo... cerré los ojos y volví con ella... volví a aquella imagen.... ya no recordaba el rostro de mi madre, ni si quiera del primer escuadrón con el que luché hacia ahora mil vidas... pero tenía grabado a fuego todos y cada uno de los rasgos de tu conspicuo rostro... abrió los ojos como cada amanecer, con una sonrisa y una expresión tan placida y feliz que me hizo sonreír. Me tomó entre sus brazos y temblé... nunca había temblado de emoción... nunca había sentido tanto miedo ni me había sentido tan intocable... me sentí eterna junto a ella... entonces sus labios se acercaron a los míos y pronuncié su nombre... -Eleonor... Y el silencio llegó en forma de luz cegadora, pero yo solo te vi a ti...

jueves, 29 de noviembre de 2012

"Este Jueves, un relato" A la luz de una vela... Hallarás tu Destino.

De todas las debilidades que habían esclavizado a los hombres, llevándolos a su propia aniquilación, el amor era la peor… El teniente Nieve miró al horizonte… una nada absoluta se presentaba ante él de una forma tan desoladora y a la vez condenatoria que no pudo evitar emitir un largo suspiro. Presentarse voluntario para aquella misión tal vez no había sido la mejor de las ideas, pero no hacía más que seguir con el plan trazado… Desde que se alistara en la Legión Francesa hacia ya seis meses no había hecho otra cosa salvo intentar morir una y otra vez, sin ningún éxito. Todos allí, el que más o el que menos, huía de algo. Tenía como compañeros a un español loco al que llaman Bestia tan grande como un rinoceronte y aun más potente… Hacía un año que se había alistado huyendo de la cárcel. En el fondo no era mal tío, pero una noche que estaba enfadado con el mundo tuvo una pelea con un pobre diablo que eligió el peor día para tocarle las narices. Lo mandó al hospital, con tan mala suerte de que no llegó a despertar nunca. Su madre le instó a alistarse junto con un amigo suyo y allí estaban los dos. Su amigo, nuestro otro compañero simplemente buscaba la excusa para huir de una realidad tediosa donde sentía que cada segundo que pasaba era un paso más hasta una extinción tan triste y sin sentido como la vida que estaba llevando. -¿Yo?- respondió a la pregunta que todos hacían en aquel lugar de forma casi obligada- Mis razones son aun más tristes y patéticas. Había amado y había perdido a mi amor por la más estúpida de las razones… el orgullo. Mis celos me hicieron ver cosas que no eran ciertas y guiado por la gente di por hecho que todo aquellas barbaridades que me susurraban de la mujer que amaba, no solo la abandoné sino que decidí marchar muy lejos presa del despecho. Sin embargo no llegué muy lejos, pues cuando mi corazón notó que le faltaba comenzó a agonizar. En ese estado, no tardé mucho en entrar en razón y corrí de nuevo a su lado a explicarle lo estúpido que había sido. Pero ella ya se había entregado a otro tratando de olvidar mi desprecio. En cuanto fui a su encuentro, sin mediar palabra la besé y la poseí como nunca lo había hecho… tan solo para demostrar que podía. Al terminar me vestí, castigué con una mirada llena de desprecio y la insulté… Estaba decido a marcharme sin mirar, pero ahogué mis penas en una botella de bourbon y frente al único que me quedaba abrí mi corazón para reconocer que lo tenía teñido por la culpa… Nuevamente había actuado como un estúpido y solo mi mejor amigo, me hizo comprender que si tanto la amaba debía estar por encima de todo eso, olvidar al mundo entero y concentrarme en amar a esa mujer. -Solo un hombre de verdad no teme amar a una mujer… ese es tu destino- dijo Sin embargo cuando corrí nuevamente a su lado ella yacía inerte sobre el lecho que nos había visto temblar de emoción horas antes… en aquella habitación ya solo me quedaba un frío cuerpo al que abrazar. Maté a mi amor y fui tan cobarde que no tuve el valor de matarme allí mismo… por ella… por haber robado su ilusión por vivir… por haber ayudado a la muerte a besar sus carnosos labios que quedaron fríos... ni mis besos devolvieron el candor a sus mejillas, ni mis lagrimas la hicieron despertar de aquel sueño eterno… Durante meses anduve borracho buscando pelea con cualquiera y suplicando que acabaran con mi patética existencia… Pero la gente huía de los tipos como yo. Una mañana desperté con una terrible resaca y con un papel que decía que me había alistado a la legión francesa.. Desde entonces cualquier misión suicida parecía llevar su nombre… Pero tenía la maldita costumbre de sobrevivir y salir airoso de las misiones. Su teniente le solía decir que ni la mismísima muerte quería besar sus labios y comenzó a pensar que era verdad. Incluso cuando en una de las últimas refriegas, todo parecía perdido, conseguí ó la vuelta y lograr escapar sin un solo rasguño. Por desgracia, su teniente no corrió la misma suerte y sus últimas palabras fueron para maldecirle una vez más… Que le dieran su puesto solo hizo acrecentar su leyenda aun más. Aquella había sido una de esas misiones… y sin embargo, ahora parecía el final. Andaba sin rumbo fijo, tratando siempre de dejar el sol a su espalda, viendo su propia sombra en todo momento, más alargada con el paso de las horas. Aun tenía la esperanza de encontrar una salvación que dada las circunstancias parecía del todo imposible. Su camello murió a causas de las heridas de bala que recibió mientras huían, así que llevaba dos días andando sin más compañía que la de los buitres y su fantasmagórica sombra. Un reflejo lejano al tercer día, le hizo comprender que estaba comenzando a perder la cabeza… sin embargo no pudo evitar caminar hacia él. Un par de horas más tarde una tela comenzó a hondear con el viento… anduvo hasta ella convencido de que era el cadáver de algún bandido, pero con la esperanza de que aun tuviera algo que él pudiera aprovechar. Llegó a la tela y vio que lo que brillaba era un cinto de piel cubierto de unos círculos dorados finamente tallados. Giró el cuerpo para desatarlo y entonces la vio… tenía una piel sumamente clara y con unos rasgos demasiados finos para ser los de un muchacho… abrió los ropajes y bajo éstos notó dos turgentes pechos, apoyó la cabeza en su pecho y notó un tenue y extenuado aliento… cuando se apartó de su cuerpo miró de nuevo su rostro y vio brillar de forma exultante en su pétreo rostro unos increíbles ojos color esmeralda… sin más cerró los ojos y volvió a desvanecerse. Estaba viva… Sin dudarlo un instante utilizó su capa y su cuerpo para hacer una tienda de campaña sobre ella y evitar así de que el sol continuara recalentando su cuerpo tiranamente… estaba algo destemplada y lo que era peor, tenía la respiración leve y el pulso muy lento. No entendía que hacia una chica en un lugar como aquel… ni si quiera parecía una de esas chicas nómadas del desierto. Algunas podían ser muy bonitas pero desde luego no tenían aquella tonalidad de piel ni unos ojos tan claros. Había intuido su cuerpo en sus manos y ahora le ardían de recordar el tacto de sus voluptuosos pechos. Tuvo la tentación de volver a tocarlos, tal vez incluso de apartar aquellos ropajes para notar cuan suave era su piel. La idea le hizo sentirse culpable pero es que Incluso el aroma de su sudor, que se concentraba en aquella tienda improvisada le parecía llena de sensualidad, era un olor mezcla entre salado y el dulce regazo de una madre tras amamantar. De pronto recordó a la mujer que una vez amó… llevaba sin tocar a una mujer desde que la sostuvo muerta entre sus brazos y ahora parecía que ella también moriría en ellos. Su mente quedó llena del recuerdo de su amada y sin más desechó toda debilidad animal. Por puro instinto la sostuvo contra su pecho y durante horas la sostuvo con ternura mientras su mente se llenaba de todos esos momentos sublimes que había vivido junto aquella mujer, que se había convertido en el único y recurrente objeto de sus sueños. El tiempo parecía pasar lentamente mientras continuaba sintiendo el latir de su corazón y seguía aspirando el suave aroma de su piel, hasta que llegó el atardecer y decidió salir de la improvisada tienda para estirar las piernas. De pronto, ella despertó. El teniente Alejandro Nieve, sacó el único recuerdo que guardaba de aquella mujer. Tomó el pañuelo bordado con sus iníciales, empapó una esquina en agua y le instó a chuparlo. Sus labios agrietados sorbieron y lamieron de su mano las gotas con avidez. Durante un instante notó sus suaves y delicadas manos aferrar las suyas y su penetrante mirada escrutando su rostro en busca de respuestas… Alejando comenzó a hablar, pero su rostro permanecía impasible ante sus palabras. Comenzó a hacerle preguntas y ella continuaba mirándole sin dar muestras de entender nada. Él conocía algunas palabras en árabe y otras en francés, pero ninguna parecía hacerle reaccionar. Miró su belleza y pensó que podía ser alemana, así que chapurreó algo en alemán pero ella continuaba mirándolo sin pronunciar palabra. La noche cayó como un gélido manto y ella que aun tenía algo de fiebre, pareció encontrar algo de consuelo en el frio de la noche… Las estrellas preñaban el cielo y la luna los iluminaba tenuemente. El teniente Nieve no lograba dormir, se sentía incapaz de dejar de mirarla por si aquella chica que había aparecido ante él como un sueño era en verdad, un mero espejismo… Ella se había apartado el pañuelo de la cabeza y había dejado caer una larga y tupida melena castaña sobre su regazo. Él le acariciaba el cabello y supo por su rostro lleno de paz que había sido una niña querida y que seguramente habría dormido mil veces con la mano de un ser querido acariciando sus suaves cabellos. De pronto el viento comenzó a levantarse. ËL la despertó y le dijo que debían buscar refugio en el montículo de piedra que había dejado atrás cuando había ido en su busca. A ciegas anduvieron por la tormenta hasta que llegaron a las piedras. Buscaron un refugio y encontraron una brecha estrecha en una de las rocas que apenas les llevaba a sus entrañas, incluso tuvieron que dejar fuera sus turbantes y mantos para poder entrar los dos. El ruido era ensordecedor, el viento azotaba el mundo de forma feroz allá fuera. Con aquel infierno desatado fuera, tomaron la decisión de tapiar la entrada lo mejor posible utilizando los pañuelos de la cabeza, conscientes de que la arena los podía sepultar y que nadie jamás les encontraría en aquel desierto, que parecía llamado a ser su tumba. Todo estaba oscuro y él comenzó a inquietarse. Desde que había visto el rostro inerte de su amada era incapaz de permanecer en la completa obscuridad sin temer que ella estuviera a escasos centímetros de él acechándole de alguna manera. No temía el dolor, ni si quiera temía a la muerte… temía que ella nunca hubiese encontrado la paz por su culpa, temía descubrir que por su culpa ella había condenado su alma… él creía en el alma y no le importaba condenarse mil veces al infierno, con tal de salvar la suya… De pronto una luz se encendió entre tanta negrura… una llama pequeña que prendió una mecha y la joven de los ojos verdes acercó la vela a su rostro y sonrió. Él sintió aquella como una señal… cuando más perdido estaba, cuanto más dolor parecía azotar su atormentado espíritu, cuanto más tristeza había encontrado en su corazón… ella había encendido una luz en la obscuridad de su alma y con una simple sonrisa lo había colmado. Alejandro tomó su rostro entre sus manos recias y ásperas, deseó pedir mil disculpas por no ser digno de tocar su hermosa piel… deseó hacerle entender que no era digno ni si quiera de desear aquellos labios… no sabía amar como un hombre… solo sabía luchar, matar y destruir… Dudó, solo fue un instante, pero su titubeo le hizo bajar la mirada… Ella entonces besó sus manos, lo miró fijamente a los ojos y sin más lo besó. Eran besos llenos de ternura e inocencia, sentía sus labios devorar los suyos como una niña pequeña dispondría de una fresa madura y aquello le hizo temblar. No se sentía capaz de destrozar otra bella flor… Entonces la abrazó, lo hizo con una dulzura inconmensurable. Alejandro no necesitaba nada más… no hacía falta palabras ni más gestos que aquel. Sentía que al fin podría morir tranquilo, si aquel era su final, sin duda era más de lo que se merecía. Sin embargo sentía una gran pena al pensar que a ella tampoco podría salvarla… desde luego, solo él merecía un final. La tormenta duró toda la noche y la vela que iluminaba su diminuto cubículo se iba consumiendo con la misma lentitud con la que transcurría el tiempo, de pronto sintieron como un sueño pegajoso y dulce como la miel se iba apoderando de ellos.. -La vela está consumiendo el oxigeno… - dijo en un susurro sin pensar que ella ya no le oia pero que tampoco podía entenderle. Sin más un largo y profundo suspiro apagó la luz…- ya no temo a la obscuridad… no estando a tu lado- susurró antes de desvanecerse. Una tenue luz parecía danzar como la llama de una vela ante sus ojos y sin embargo era todo tan borroso que Alejandro fue incapaz de distinguir de que se trataba… fijó la vista y observó unos labios pronunciar su nombre sin voz. Miró su rostro y reconoció la pétrea mirada de amada muerta… Entonces notó su mano en su rostro y la notó tan cálida que salió de su ensueño. Abrió los ojos y vio sus ojos mirarlo con dulzura. -ojos color esmeralda… -susurró. -Al fin¡¡¡¡- oyó una voz hablarle en un español algo matizado por el acento francés. El teniente Nieve se descubrió bajo el cielo azul de un nuevo día y ante él a un hombre de unos 60 años que con voz afable le daba la bienvenida al mundo de los vivos. Ella se abrazó a él con una sonrisa tan pletórica que pensó que seguía soñando… Se incorporó y vio una avioneta frente a ellos. Alejandro no entendía nada, no sabía que ocurría allí y por qué no habían muerto. Una vez en el avión, en el camino de vuelta, aquel hombre le explicó que era el padre de la joven, también le explicó que ella viajaba en una avioneta que se había estrellado un día antes, por lo visto había salido tan desorientada del avión que había andado sin rumbo, alejándose de los restos e impidiendo a los servicios de rescate que pudieran encontrarla. Que él decidiera volver a aquel lugar había sido realmente como un milagro, pues era donde se había estrellado el avión y donde como medida desesperada habían vuelto… -Si no hubieseis tapado la entrada con vuestras ropas jamás los habríamos visto ondear llamando nuestra atención… gracias a Al-lāh. Ella le sonreía sin decir nada, pero de pronto se volvió a su padre y comenzó a mover las manos, entonces supo que ella hablaba el lenguaje de signos… -No sabía que fuera… creía que era de otro país y no me entendía nada. -Tranquilo, estaba conmocionada… su madre es Sueca, de todos modos no le habría entendido, solo habla árabe y sueco en lenguaje de signos… Ella llamó su atención y le habló de nuevo. Luego señaló a Alejandro y sonrió a la vez que movía la cabeza en modo afirmativo. -¿Qué dice? -Al Hessa lek hessa -¿Qué significa? -El Destino tu destino… -¿Y qué quiere decir eso? -Ella se llama Hessa, quiere decir que ella es el destino fijado para ti… que sabe que es tu destino. Alejandro quedó en silencio… Volvió a perderse en sus ojos y dijo en un susurro apenas audible para el mundo… - Solo un hombre de verdad no teme amar a una mujer… ese es tu destino. Y sonrió feliz… era libre.

viernes, 23 de noviembre de 2012

"Este Jueves un relato" Mi arte paralelo. Muy personal...

Escribir siempre es algo complicado cuando el tema es uno mismo... Aunque también es cierto que en todo lo que escribo no solo pongo toda mi pasión sino también una parte de mí, tal vez incluso un trocito de mi alma… no sé si eso me hace mejor o peor escritora, pero así soy. Sin embargo, al final, la distancia que te permite que sean los personajes que creas los que vivan y opinen por ti, te da licencia para hacer o decir a través de tus marionetas imaginarias, todo aquello que la imaginación permita... sin miedo a atreverme a todo¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Pero hablar de uno mismo siempre suena a pedantería y en parte, aunque haya la disparatada teoría de que todos los escritores lo somos, creo que al final es un tema que odiamos tratar o al menos... escribir sobre ello. Sin embargo par mi éste jueves, a pesar del cariz personal que conlleva el tema, no me preocupa demasiado escribir sobre ello y es porque sé que es una buena forma de conocer a mis compañeros Jueveros y que vosotros me conozcáis a mi... He pensado mucho sobre las cosas que suelo hacer en mi tiempo libre. Todos sabéis que me gusta cocinar (incluida alguna que otra magdalena) y seducir, léase “Aromas de seducción...”, pero lo que algunos puede que no sepan es que me encanta dibujar… y que precisamente por eso, me hice escritora. Mi padre era pintor…. Así que me crié rodeada de arte. Mi padre poseía docenas de libros de literatura y arte, sobretodo libros de pintura de Velázquez, Sorolla y muchos más que yo he heredado y atesoro con mucho amor… Crecí rodeada de mucha creatividad. Cuando era pequeña me pasaba las horas viéndole pintar en lienzos en blanco mundos increíbles, amaneceres imposibles llenos de colores y formas que desconocía que pudieran ser posibles, atardeceres llenos de melancolía, escenas llenas de vida y de pasión colmando y creando en mis noches sueños igual de fantásticos. Por aquel entonces yo también quería ser pintora y mi padre se tomó mi empeño como un gesto tan entrañable que no dudo en cederme un caballete pequeño, toda una gama de oleos y un montón de pinceles… Lo había visto miles de veces… sabía cómo dar cada pincelada y hacia donde darlas para conseguir el efecto deseado, a veces a golpecitos y otras con finas pinceladas arrastradas hasta lograr dar forma a lo que era capaz de imaginar. Sin embargo… el resultado fue toda una decepción para mí. Me sentí muy ofuscada y frustrada. No entendía como podía ser tan mala cuando era capaz de visualizarlo tan perfectamente en mi mente… Mi padre siempre me llamaba impaciente… me decía -hija mía, la capilla Sixtina no se hizo en un día ni si quiera un cuadro se hace en ese tiempo… del mismo modo, no puedes pintar como yo la primera vez que te pones, Triste y afligida, cogí una hoja y comencé a dibujar a lápiz, lo que yo quise plasmar sin ningún acierto en el lienzo… Al terminarlo se lo enseñé a mi padre y éste me dijo. -Hay pintores y pintores… tú no sabrás pintar con oleos, pero dibujas muy bien con lápiz. Aquello me animó y desde entonces comencé a dibujar con lápiz en blocs y cuadernos de dibujo que me padre me regalaba… Así fue como empezó y terminó mi breve carrera de pintora. Y como se me daba mejor describir con palabras que plasmar en un lienzo lo que mi imaginación creaba, empecé mi carrera de escritora… que como veis más que un hobbies se ha convertido en lo que soy. Ahora mismo tengo varios blocs y he realizado varios retratos a amigos. Esos no los puedo enseñar porque los regalé… pero, aquí adjunto un par de los últimos que he hecho a ver que os parece… Sea como sea, es una faceta más que me llena y me satisface y que me permite expresarme libremente… algo muy importante para cualquiera que se considera mínimamente artista. Aunque tengo claro que jamás llegaré a alcanzar al que fue mi padre y mentor, el impulsor de mis inquietudes y al que debo hoy en día, poner alma y corazón en cada una de las cosas que emprendo…

domingo, 18 de noviembre de 2012

Aterrador...

Siempre había temido al bosque de noche, podía observarlo con claridad desde mi ventana y con la obscuridad como marco observaba como sus ramas parecían trasformarse en aterradoras garras dispuestas a atraparme.. Siempre había temido aquel bosque de noche, aunque al final descubrí que había cosas que sin parecerlo eran aún más aterradoras..  Corría el año 1882 de nuestro señor, yo era una joven noble que vivía con sus tíos en una enorme mansión a las afueras de un diminuto pueblo de Inglaterra. Apenas tenía 17 años y sin embargo acompañando a mi tía había viajado por toda Inglaterra e incluso había visitado Londres y su maravillosa ciudad. Sin embargo mi tía era una mujer creyente y muy arraigada en sus costumbres y tradiciones, era tradicional y muy radical en lo concerniente al tema de la moral.  Me había vigilado y controlado hasta el hastío en nuestros viajes y me repetía una y otra vez que la única persona capacitada para elegir un buen marido era ella, pues todos sabían lo descarrilada que había sido mi madre y la mala vida que encontró con mi padre, lo único bueno que remarcaba que había salido de aquella relación era yo y ella se sentía en el deber y la obligación de asegurarme el mejor matrimonio posible que su estatus le permitiera..  Yo estaba agradecida, no me malinterpretéis, pero sentía que el amor que se reflejaba en los libros que devoraba con avidez era algo tan sublime que temía no llegar a sentirlo jamás.. Soñaba despierta con ese amor.. con esa pasión..  Un día mi tía me anunció una visita. Yo acudí al solárium como me había indicado y nada más llegar un caballero de unos 45 años con el pelo canoso y bastante apuesto me recibió. Serví el té tal y como me habían enseñado y mostré toda la cortesía que la impresión me permitió, pues al instante de verlo supe que mi tía ya había elegido.  Cada día llegaba a mi casa y nos sentábamos al sol de la mañana mientras él me preguntaba por mis gustos e intereses y él me contaba sobre sus negocios y viajes por Europa.  Era un hombre ciertamente interesante aunque me resultaba rudo y prácticamente analfabeto. Jamás había leído un libro y se jactaba de ser un excelente cazador y poseedor de la mejor finca de caza de todo el norte de Inglaterra. Yo lo observaba lánguidamente mientras soñaba con alguien distinto que me rescatara de aquel matrimonio con aquel hombre mayor, por muy rico que fuese..  Un día mi tía me aconsejó dar unas clases de piano para sorprender a mi prometido pues por todos era sabido que amaba la música por encima de todas las cosas. Una amiga suya le aconsejó que contratáramos a la misma persona que en su momento le enseñó a él y eso mismo hizo. Aquella misma tarde.. El joven más hermoso del mundo entró por la puerta del gran salón, el corazón se me salía del pecho y sólo podía contener la respiración intentando que no escapara desbocado.. Me senté a su lado en el piano y sus delicadas manos acariciaron las mías y yo me estremecí. Tenía hasta ganas de llorar de lo que todo mi ser sentía y clamaba.. Me había enamorado. Todos los días acudía a mi casa mi prometido por la mañana y era incapaz de concentrarme en sus palabras.. Sólo anhelaba que llegara la tarde y con ella mi amado..  Un día me estaba enseñando una pieza muy difícil de Mozart y al llegar a un punto le dije que no podía tocarlo pues con una mano en cada extremo tenía que pulsar una tecla en el centro y que precisaba pues tres manos.. Él dijo que otro genio de la música había dicho lo mismo pero Mozart tenía un truco para esa pieza y que sólo debía usar la cabeza.. Tras pensarlo un instante volví a tocar la última estrofa y sin más agaché la cabeza y la toqué con la nariz..  -Bravo..- gritó William y tras abrazarme con entusiasmo me besó apasionadamente. Sus besos y sus caricias me hicieron arder como yesca.. Escuchamos pasos y nos detuvimos al instante. Me miró un instante y se marchó..  Me torturé preguntándome que pensaría de mí.. Igual pensaba que era una fresca, que lo hacía con todos.. Cuando en verdad había sido mi primer beso.  Al día siguiente en cuanto estuvimos a solas le expliqué que era amor y no lujuria lo que me había movido a entregarme a sus besos.. Y él me confesó que me había amado desde un primer instante.  Hablamos largo y tendido y nuestras manos se entrelazaban y se unían en un ciclo sin fin.. Sin embargo antes de irse se mostró cabizbajo.. Le pregunté que sucedía y él me dijo que mi matrimonio era en apenas unos días.. El 17 de mayo.. Y que eso le entristecía.  Aquella misma noche hablé con mi tía no sobre mi amado sino sobre la posibilidad de posponer el matrimonio.. Pero mi tía me miró fijamente y me dejó muy claro que ese matrimonio se celebraría..  Desde entonces mi tía comenzó a vigilarme y William empezó a entregarme cartas de amor repletas de pasión y unas palabras tan bellas para describir lo que por mí sentía que sólo podía leerlas una y otra vez hasta memorizar sus palabras e imaginarlo a él repetírmelas..  En su última carta, el día antes de celebrar se el matrimonio, William me propuso fugarnos juntos tal y como había leído en mis novelas y me pareció tan romántico..  Aprovechando la soledad de mi alcoba cuando ya estaba preparada para casarme, tomé una bolsa y me metí en el carruaje saliendo por la otra puerta y corriendo hacía el bosque.. Anduve un largo trecho hasta reunirme con mi amado y una vez allí me llevó a una pequeña ermita. Un párroco nos casó y juntos caminamos por el bosque presa de nuestro propio deseo..  Y allí mismo me poseyó entre el follaje de aquel inmenso bosque..  Abrazada aún a su cuerpo temblaba y me sentía pletórica de amor..  Él comenzó a vestirse y yo lo observé con deleite y total devoción.. Me miró largamente y luego comenzó a hablar..  -Vístete.. Voy a llevarte a tu casa.  -a mi casa? que ocurre William..? He hecho algo mal?  - eres mucho más ingenua de lo que creía.. Ni ese cura era real.. Ni estamos casados.. Ni yo te amo..- dijo sin mirarme a los ojos.  -que? Esto es alguna especie de broma?- dije notando como las lágrimas empezaban a empañar mi visión.  -todo esto tiene que ver no contigo sino con Sir Leopold tu futuro marido.. Él una vez mancilló mi buen nombre acostándose con una mujer que él sabía que yo cortejaba y amaba y eso mismo acabo hacer yo..  - sólo era una venganza?  - ya tiene una carta en su poder donde le explico todo esto.. Puedes ir y casarte con él antes de que la lea y que no se atreva a montar el escándalo o bien dejar que esto estalle y así ahorrarte un matrimonio que no deseas.. En parte te he hecho un favor..  -nunca me has querido?  -nunca.. -Dijo mirándome a los ojos.  Junto a la bota que aún no se había puesto había una pequeña navaja.. La tomé y corrí.. Corrí y corrí hacía la mesura del bosque mientras las lágrimas empapaban mi vestido de novia.. Me detuve cuando ya mi pecho ardía y tomé de mi bolso el legajo con todas sus cartas de amor atadas con un lazo rojo, corté con la navaja el lazo y una vez libres las rompí en mil pedazo mientras las lágrimas me anegaban.. Sólo era mentiras.. Mentiras. Tomé de nuevo la navaja y sin dudarlo corté mis muñecas.. Sólo tardé unos minutos en morir.  Siempre me había dado miedo aquel bosque.. Sin embargo ahora era mi hogar.. Allí mismo vi morir a William en pleno duelo con Leopold.. Desde mi bosque vi partir el ataúd con mi tía.. Y en él fui testigo del paso de los siglos.. Y ya no sólo no lo veo aterrador.. Sino que he encontrado algo más aterrador a lo largo de los siglos y es que el mundo está lleno de Williams traicioneros y de Igraines que aún mueren por amor..

lunes, 12 de noviembre de 2012

La Humanidad de lo divino...


Había oído su nombre mil veces de boca del resto de los mortales.. Sabía quién era y la devoción que los hombres le profesaban.. Aunque había sido criada como una no creyente y jamás había rezado.. Ni cuando el miedo o la adversidad se cebaron con mi madre y conmigo..
Sin embargo allí estaba yo, en el Olimpo ante los dioses y lo único que podía pensar era en que no hallaba grandes diferencias entre ellos y las personas a las que había conocido.
Zeus me miró fijamente y habló mientras los truenos resonaban amenazantes..
Pero yo lo había perdido todo, ya no me quedaba nada.. Por lo que no temía a nada.
Todos acordaron hablar con los dioses para pedirles que nos dejaran tener el control sobre nuestro propio destino, pero ninguno se había atrevido..
Yo era virgen y sabía que mi sangre vertida en el templo de Atenea me permitiría ser escuchada.. Aunque a cambio debiera entregar mi vida.
Llevada ante los dioses expuse el deseo de la humanidad y sólo el Rey de los dioses habló..
Eres sin duda una humana valiente.. Y bella. Reconozco en ti vestigios de toda una nueva raza.. Tú eres hija de los dioses.
-Os equivocáis y en todo caso me niego..- yo no creo en los dioses y aún menos soy hija de uno de ellos..
-Todos nuestros hijos son valientes, osados y bendecidos con un poder que no tendría ningún humano.. Tú eres una de ellos¡
- una nueva raza?- susurré.. Los observé largamente y entonces algo dentro de mi se rompió y pude ver más allá de la apariencia humana.. Ante mi se hallaban unos seres de aspecto extraño e incluso todo a su alrededor parecía adelantado a nuestro tiempo..
Tuve entonces una visión del futuro.. De un futuro tan lejano en el que el poder del rayo era utilizado para encender objetos de metal con luces y sonidos.. Los hombres vivían en casas perfectas y la tranquilidad y el bienestar había convertido a la raza humana en sus propios dioses donde algunos curaban con sus manos y otros creaban de la nada..
-donde estaréis vosotros en ese futuro?- pregunté tratando de asimilar lo visto
-los hombres no necesitarán siempre unos dioses en los que apoyarse para seguir adelante.. Vosotros sois nuestros hijos en más de un sentido.. Creamos a tú madre pero tú además eres también como nosotros..
-soy una semidiosa.. Ahora soy divina?
-hija mía.. En éste caso, tu humanidad es lo que te hace divina..

sábado, 10 de noviembre de 2012

Matando hadas...

Con una torpeza que no había conocido jamás trataba en vano de tapar mi desnudez con aquel minúsculo vestido.. casi no fui consciente de que las lágrimas empapaban mis mejillas hasta que resbalaron hasta mis manos y extrañada las acerqué a mi rostro.. Jamás había llorado. Un pellizco se agarró a mi pecho, no era algo físico, ni sí quiera era capaz de averiguar de donde provenía tanto dolor y opresión y entonces supe que aquello era un llanto.. Incontrolable.. Nefasto.. Demoledor..
Busqué tu mirada y no la encontré.. Sólo había oscuridad y frío en aquel lugar.. Lejos quedó la noche de las luciérnagas..
El recuerdo de tu mirada me volvió a hacer sentir dolor y la calidez de tus caricias se volvieron frías dagas marcando mi piel..
Esperé a que el amanecer hiciera recobrar el calor a mi cuerpo y cuando su luz bañó mi piel me sentí bien momentáneamente.. Recordé la primera vez que te vi asomado a mi lago en mitad de la madrugada y jugué con tu reflejo mientras tú te marchabas.. Todos sabíamos que existían aquellas leyes por una buena razón.. Todos conocíamos las historias de otros seres engañados por los hombres.. Cuantas sirenas convertidas en espuma por un falso amor.. Cuanto seres mancillados por un simple reflejo.. Pero yo sólo era un hada de la noche.. Que sabía yo del amor de los mortales?
Siempre supe de sus maldades y siempre fui crítica y despiadada con sus defectos.. Pero tú venías cada noche a mi lago y hablabas con tu reflejo.. Le hablabas de amor.. De sueños.. De anhelos.. De vida y de muerte y sentí que eras diferente..
Cada noche me bañaba a la luz de la luna y cada noche tu llegada me interrumpía y me hacía observaste largamente preguntándome a que sabrían tus besos..
Una noche estabas dispuesto a lo que yo creía besar tu reflejo y yo que aguardaba bajo el agua sólo tuve que dejar que te sumergieras en las frías aguas para recibir de ti aquel beso que lo cambió todo..
Salimos a la superficie y tú quedaste embelesado con lo que denominaste como una belleza sobrenatural.. Mi reluciente piel de luna y mis claros ojos verdes como el bosque que me cobijaba cada noche.. Te embrujaron y sólo podías deseas besar mis labios y mi tocar mi piel.
-soy un hada de la noche.. Cuido de los sueños y los seres que viven de noche.. Me alimento de luz de luna y soy hija del Dios del sueño y la fantasía..
-yo.. Creo que te amo.. Eres todo cuanto siempre he deseado.. Siempre supe que había en el mundo mucho más.. Era consciente de toda la magia.. De todo ese mundo.. Llevame contigo.. Te he estado esperando toda mi vida..- y tus labios rozaban los míos con urgencia y con una deliciosa pasión que jamás había sido capaz de imaginar..
-un humano no puede vivir en mi mundo.. Pero si tu amor es verdadero.. Yo podría vivir en el tuyo.. A tu lado.. Por siempre..
-renunciarías a tu mundo por mí..?
-renunciaría a mi inmortalidad por ti.. Renunciaría a todo por ti..
La pasión nos cegó a orillas de aquel lago que me vio nacer.. Y entre sus brazos perdí mi inmortalidad.. Perdí mi inocencia y la capacidad de ver la belleza de todo lo que me rodeaba.. Ya no podía ver la magia.. Ni sí quiera podía oír a mis hermanas.. En mitad de la noche desperté sola y arreciada por el cortante frío de la noche. Tú no estabas.
Con el sol iluminando mi camino, pues ya no podía ver luz en la obscuridad, marché en tu búsqueda.
La gente me gritaba, los hombres me miraban de forma repulsíva y la violencia se cebó conmigo.. Dando tumbos en un mundo de odio y crueldad llegué al lugar donde había un dibujo como en tu ropa y ahí estabas tú.. Llevabas comida a unas personas.. Me viste y me agarraste con fuerza del brazo sacándome del restaurante y llevándome a un callejón cercano.
-como me has encontrado?
-por el dibujo.. Desperté y tú no estabas allí..
-lo siento.. Pero no puedo..
-no puedes que? Yo lo he dejado todo por ti..
-verás.. Eras tan hermosa.. Eras tan inalcanzable.. que buff necesitaba poseerte.. Y fue increíble pero entonces..
-entonces que?
-entonces te volviste normal.. A ver eres guapa y eso.. Pero ya no eras ese ser mágico que.. Ya no.. Me hiciste sentir.. Especial
-me dejaste de querer?.. Eso no pasa.. Con el amor verdadero..
-oye puedes volver a tu charca y volver a ser lo que eras antes.. No?
-no.. Ya no puedo volver a ser lo que era.. No sin..
-lo siento, en serio.. Pero las cosas han cambiado y bueno.. Yo.. No estoy en ese punto de querer tener una relación estable y menos que dure para siempre.. Entiende lo.. A ver que podemos ser amigos y tal y tomarnos alguna copa y no te digo que si se encarta.. Pues podríamos liarnos y eso.. que me dices?
-sabes por qué las sirenas se volvían espuma de mar y brisa y agua??- él me miraba como a una loca- porque ellas no eran el hada de la noche y no conocían como yo la obscuridad..- y sacando un cuchillo que había robado lo clavé en su pecho y saqué su corazón..
Aún palpitaba de mi mano cuando me encontró la policía.. Me encerraron.. Pero yo no dejaba de sonreír.. Al llegar la noche la luna me bañó con su luz y me escondí en la obscuridad.. Cuando volví a mi adorado lago con mi amado padre éste me esperaba consternado.. Todo había cambiado..
-lo siento hija mía.. -dijo con voz temblorosa- El hada de la noche que una vez hubo en ti ha muerto.. Ahora eres tan solo un ser obscuro.. Ahora eres más una pesadilla que un sueño.. Eres eso que todos temen encontrar en la obscuridad..
-no te preocupes padre.. -dije incapaz de sentir pena por la muerte de lo que una vez fui- Será divertido cazar a quién ande matando hadas.. Será divertido..
Y una sonrisa malévola se dibujó en mis labios.. Y me hizo sentir más poderosa y hermosa aún de lo que jamás me había sentido en brazos del que una vez creí mi verdadero amor..
Así que cuidado a quién intentáis seducir..

jueves, 13 de septiembre de 2012

¡¡¡Éste jueves un relato¡¡¡ La ley del talión. Ojo por ojo, diente por diente, familia por familia...

Podría haberme roto una y mil veces como una frágil y seca rama después de un invierno demasiado seco... podría pero lo cierto es que descendía de un pueblo fuerte y orgulloso y vivíamos con la creencia de que nuestros antepasados veían todos nuestros actos, para ellos habría sido toda una deshonra verme flaquear. Reconozco que cuando llegaron a mi pequeño poblado como bestias, asesinando y quemando todo a su paso, luché y lo hice con una fiereza tal que uno de sus jinetes, detuvo el enfrentamiento que mantenía con tres hombres. Todos estábamos armados, pero en cuestión de segundos yo había acabado con dos hombres y por eso no dudaron en atacarme tres a la vez. Aquel hombre ni si quiera se dignó a bajar de su caballo, solo me miró de arriba a abajo e hizo una señal a otro de sus hombres, grande y brutal. Se dirigió a mi con paso decidido, me arrebató el arma con las manos desnudas y agarrándome desde atrás hizo presión en mi cuello hasta hacerme perder la consciencia. Cuando desperté estaba en un carro atada con cadenas por el cuello viendo como lo que quedaba de mi pueblo ardía... Que entre tres de sus rameras me bañaran, me perfumaran y me vistieran con ropas de prostituta era el menor de mis problemas... Yo no luchaba con mujeres, sencillamente porque ellas siempre luchaban sucio. Las miraba de soslayo y pensaba en como podian ser felices sabiendose prostitutas de los asesinos de sus pueblos, poco me impresionaba sus ostentosas casas, sus joyas doradas y relucientes, sus ropas tan finas que se posaban en mis caderas marcando aun más mi femineidad... todo aquello era el espejismo con el que aquellos animales que osaban llamar a mi pueblo salvajes, atrapaban a jóvenes ingenuas e impresionables. Yo era hija de Zhorfan, descendiente de un linaje de guerreros y valientes, cazadores, rastreadores y hermanos de tantos pueblos del norte que habíamos logrado unificar todos los pueblos en contra de nuestro enemigo común. Por eso las pequeñas y cobardes incursiones, por eso a poblados desprotegidos y a sabiendas de que nuestros hombres luchaban en la frontera contra niños imberbes mandados a una muerte segura, tan solo para distraer a nuestros guerreros y matar su espiritu, matando todo por lo que luchaban, destruyendo sus hogares, acabando así con sus espirtus guerreros. Cuando aquella noche aquel hombre de ropa perfumada, de cara rasurada y piel curtida por un sol desconocido por los de mi mundo, llegó a las habitaciones donde me habian hecho esperar encerrada y desprovista de escapatoria, yo lo miré desafiante. Él jamás sería mi dueño. Las mujeres de mi pueblo luchabamos igual que hombres, porque las mujeres de mi pueblo amabamos nuestra tierra y nuestras tradiciones al igual que ellos... pero a ellos los mataban allí, de forma honorable. A las mujeres las violaban y las asesinaban ante las vidriosas miradas de sus hijos. Pero lo que a mi me esperaba era peor... LA primera vez que su mano me tocó le empujé. La primera vez que su boca me besó le mordí. La primera vez que me poseyó aguanté el llanto y orgullosa miré por la ventana y en el horizonte reconocí la belleza de mi tierra supe que mi él podría poseer mi cuerpo... pero mi espiritud permanecería indómito por siempre. Las siguientes veces ni siquiera tuve que mirar por el ventanal en busca del calor de mi hogar, de mi tierra, de mis raíces... ellos siempre estarían dentro de mi. Las semanas pasaron y yo esperé infructuosamente que se aburriera de mí. Por lo visto hasta cuando cedía sin luchar a sus deseos, decía ver en mi una fiereza que lo enloquecía y lo hacía sentir fuerte y vigoroso. Pasaron los meses y un día, el me llevó en carruaje a otra ciudad aun más lejos de mi tierra. Me vestía con ropas caras y a todos me presentaba como un tesoro de guerra. Pasó un año y él decidió que había llegado el momento de hacer una alianza con mi pueblo forjado con un matrimonio conmigo. Él siempre supo quien era yo y quien era mi padre. La boda fue presentada ante todos como una muestra de buena fe. Apenas dos meses más tarde estaba en cinta... Un día cuando estaba ya en mi tercer trimestre de embarazo, mi esposo me llevó a mi antigua tierra y me presentó ante todos como su familia. Ellos sin embargo me miraban como a una traidora, pude ver en los ojos de mi padre una mezcla de sentimientos, entre alegría al saberme viva y triste al ver que el espiritud de mi pueblo había muerto en mi... Pero mi padre se equivocaba... todos aquellos años no había hecho otra cosa que alimentar mi espiritud guerrero, ser fiel a mis costumbres, ser una guerrera leal a su pueblo... En mi pueblo la primer ley era la Ley del Talión... la ley del ojo por ojo y diente por diente. Aquella misma noche, todos los pueblos estaban decididos a firmar la paz, todos estaban dispuestos a firmar humillándose a ellos y a sus familias con tal de no perecer ante aquel pueblo invasor... Se hizo una gran fiesta y mi esposo presidió la mesa. Todos bajaban la cabeza y sentían como su orgullo moría un poco más cada vez que su mirada era incapaz de llegar al cielo para reunir sus espiritus y deseos con el de sus ancestros... Él me mandó llamar, habia comprado para mi las ropas más lujosas y elegantes traidas de los confines de la tierra para demostrarme que habia hecho de mi toda una dama, una ciudadana del mundo... que me habia arrancado de una tierra salvaje y me habia hecho su esposa, alguien tan importante como él y ahora nuestro hijo seria la prueba de que tambien podría amar a su pueblo, pero que sería criado como un igual... su hijo, su sangre... Lo llegué ante ellos, mi querido esposo me habia preparado para decir unas palabras... -Ahora yo soy una de ellos y llevo en mi vientre el fruto de nuestra unión, ahora nuestros pueblos se hermanaran y ellos llevarán la civilización y la cultura a aquellas tierras barbaras... ahora yo soy su familia y soy la prueba de que esta paz es posible.. porque yo y mi hijo somos su familia. Mi esposo sonreía complacido. Me resultó tremendamente fácil devolverle la mirada mientras sacaba de mi túnica un inmenso cuchillo que lleva meses escondiendo Me resultó menos fácil introducir aquella enorme daga en mi vientre matando la vida que llevaba en mi ser.. Me costó terriblemente difícil dejar de sonreír mientras notaba la vida abandonar mi cuerpo ante la aterrorizada mirada de mi esposo mientras trataba de entender la lógica de lo que acababa de presenciar... -¿pero por que?????- gritó una vez que estuvo a mi lado, sosteniéndome entre sus brazos siendo consciente de que la herida era mortal. - Tú nos arrebataste a nuestras familias... ahora una hija de los pueblos del norte te ha arrebatado la tuya. Cuando mi alma se reunió con mis antepasados, yo sostenía a mi hijo no nato en mis brazos y era feliz rodeada de mi madre y mis hermanos, de mis tías y mis primos y de todos los miembros de mi pueblo con los que yo debí perecer aquella noche de fuego y destrucción... Los tratados de paz se rompieron y aquella historia infundió tal fuerza a mi pueblo, que durante los siguientes tres años la guerra se volvió encarnizada y nadie de los llamados civilizados se volvió a atrever a tocar ni a poseer a una mujer de mi pueblo... la gente temía a sus esclavos y pronto aquel pueblo les recordaba a diario que ellos jamás venderían sus almas ni por un puñado de oro ni por las promesas de una gran civilización... porque su espiritud indomable les hacia libres y dueños de sus propios destinos...

domingo, 9 de septiembre de 2012

Dos cruces negras....

Podía haber dicho que no necesita la mayoría de las cosas que tenia y creedme cuando os digo que era verdad. Para algunas personas aquello solo eran palabras, pero ella había aprendido de la peor de las maneras que nada de lo que tenia podía hacerla feliz. había mirado fijamente aquellos ojos negros, se había asomado al abismo que parecia reclamarla desde el otro lado y había sentido un vértigo tan avasallador que había tomado la determinación de romper aquellos lazos de acero que parecian anclarla a aquel hombre que la torturaba con su indiferencia y aunque había imaginado hasta el hastio una y mil veces como seria ser suya y lo feliz que lo haria si él reparaba en ella mas de esa décima de segundo que tardaba en descartarla como la mas bellas de la mujeres, como a una opcion siquiera... y es que en aquel momento ella era plenamente consciente de que para El ella no era nada, solo la visión previa a los interruptores de la luz o a los pomos de las puertas, era lo que se interponia en su visión cuando él entraba buscando a alquien con la esperanza de que ese alguien fuera incapaz de resistirse a sus encantos... Esa era ella. Pero ella no queria ser así y por un momento la voz de su cabeza pareció cobrar vida propia. De pronto la llamó por su nombre y le preguntó sin reparos si creia que todo lo que ella era valia menos que la pintura que rodeaba a los interuptores de las habitaciones en las que en ocaciones coexistian. Definitivamente ella no era menos que eso, ni si quiera era menos que aquellas jovencitas delgadas y tan desprovistas de personalidad que necesitaban una minifalda tan corta que desviara la mirada de los hombres y no se percataran del tremendo hueco que había en su coco. No, ella no era su tipo. Por un momento se pregunto si era el tipo de alguien... Tendria que haber hecho una encuesta en face del tipo, tres cosas que debe tener una mujer para llamar tu atencion y que despues de un polvo no te preocupen que lo sepan tus amigos... Pero no, ella nunca entraria en los baremos. había en ella mil cosas que para los demas podrian ser positivas y una cuantas que para los demas podian ser nefastas y por lo visto esas pocas pesaban mas... Su exnovio le habria mirado con severidad, él la queria mucho, tenia muchos ex que la querian mucho y unos cuantos amigos con derecho a roce que tambien habrian dicho cualquier cosa con tal de estar en sus pensamientos la próxima noche de sabado que ella tomara demasiados chupitos de asenta y él volviera a mirarla como a un puto interruptor de la luz. Ahora estoy en ON, pensó... pero ellos siempre me ven en OFF Pero precisamente por algo eran ex novios, siempre hacían algo que le terminaba robando la ilusión y ella se alejaba como una araña mecida por el viento.... por algo ella pasaba las noches a solas y pensando en gilipollas.. en su pasado no estaba la solución. Miraba atrás y sentia todo ese cariño a destiempo y sentía pena. Ojalá la hubiesen querido a tiempo... decía su amiga Beatriz. Miri solo decía... ah no seas tonta. Pero sí había sido tonta. Ahora había optado por ser lista y ver las cosas tal y como eran. Ellos solo eran pequeñas gotas en su estanque y con tanta honda había olvidado lo mas importante... que el estanque era suyo. Joder, aquel puto estanque con sus peces color dorado y con aquellas aguas tranquilas con sus piedras negras cubriendo el fondo y aquella luz penetrando entre los arboles iluminando retazos de aquell paradisiaco lugar era sin duda todo suyo. Era la dueña de su destino... algunos habrían apostado a que no. Incluso habria quien se habría reído de ella por tan solo pensarlo y más después de los últimos acontecimientos. Todos la miraban de manera reprobatoria porque poco a poco había dejado que su espiritu se consumiera en la negatividad y ahora sus ojos se habían convertido en dos cruces negras perpetuas... pero había dejado de llorar, ya no le quedaban mas lagrimas, pero su mundo sereno se había llenado de tempestades. Mirarlo desde la cera de enfrente de aquel local cubierta por un halo de sombras no la hacia sentirse mejor... todo parecía sucumbir a la evidencia... ella era como un angel negro y supongo que no fue casualidad que con tan solo una mirada su mundo volviera a estar al borde del abismo... Entonces el deseo pareció tan solo una anécdota... el amor una quimera. Acabó con su mundo y ya solo podia sentirse el centro de una tempestad sin fin... y en el vórtice sentía la oscuridad cerniendo se sobre ella. De la nada una bandada de cuervos negros comenzaron a rodearla. Podria haberse asustado pero sentia sus alas acariciar su piel, sentía su suavidad y delicadeza y supo enseguida que no la dañarian... anduvo hacia él siendo sus pétreos ojos verdes un faro de luz imperturbable. Él la miraba envuelta en un las tinieblas y anduvo hacia ella como los barcos eran atraidos por los cantos de las sirenas... con marineros dispuestos a estrellar sus labios contra una esquina de sus bocas con la fuerza con la que las olas chocaban contra las rocas... Por primera vez vio sus ojos con aquella luz e intensidad, su piel parecía tan clara y brillante y sus labios eran oscuros como si los hubiese la reclamado la mismisima muerte, siendo su melena noche cerrada... la luna parecía haberse escondido. El mundo palideció y él la miró curioso y perdido en un sin fin de pensamientos y preguntas.... la miraste... por primera vez no hubo nada más en el mundo que ella... Pero tus manos quisieron tocarla y su piel ardió al contacto con tu calidez... su grito resonó ella que tanto de había amado había encontrado en tu desamor su poder y ahora las aves del infierno reclamaban tu calor en compensación.. ahora habían probado tu sangre y sin dejar de envolverme en su manto su danza infernal se volvió tan bella preñando el cielo de sus estelas negras como lágrimas oscuras cayendo del cielo sobre él... Sus ojos pasaron del verde esmeralda a un negro azabache... los cuervos atravesaron su cuerpo desmenbrandolo y reduciéndolo a minúsculos pedazos para luego entrar en su interior en forma de espíritu mientras las gotas de sangre salpicaban todo su cuerpo empapándola en su sabor metálico y dulce... Su lengua saboreó su labio con deleite mientras el ultimo espíritu de malignidad entraba en su cuerpo... agotada cayó al suelo. Un surco blanco se marcó en sus mejillas tornadas color carmesí por la sangre... La lágrima cayó lentamente limpiando su rostro...al principio lloraba por él, luego por verse al fin liberada... se había acabado la maldición de sus desprecios. Ahora era libre... La tormenta estalló sobre ella y sintió como la profusa lluvia comenzaba a dejar una estela roja tras de si... anduvo tranquila, alejándose con una sonrisa en los labios. Al amanecer no quedaría ni una gota de su sangre que pudiera traerle su recuerdo... al amanecer ella no volvería a pensar en él.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Herida por la oscuridad...

Su mirada era tan fría... o al menos ella la sentía así. Ya solo se sentía una sombra que apenas veía pasar tras de si por el rabillo del ojo pero tan carente de importancia que ni si quiera se apresuraba a mirar atrás... Esa era ella... una sombra...que se entregaba a la noche oscura y se volvía nada... Para ella su risa era como un certero puñal atravesando su corazón y sin embargo no le deseaba ningún mal... al menos solo pedía oír la verdad... -Abre mis ojos... dejame verte...y mirame... dejame encontrarte en mi oscuridad... y no digas que lo nuestro nunca fue verdad o al menos nuestro... duele... Porque para ella no había mas verdad que quererle, ni más luz que la de su mirada... Se marchó al baño y sin más repasó su maquillaje. Sus rasgos finos y los labios pintados con suma perfección le daba semejanza a las muñecas de porcelana.. Perfecta y frágil... Miró su piel clara y sus ojos verdes. Se vio radiante bajo aquella iluminación tenue y dorada... para el mundo ella no era ninguna sombra. Se marchó del local sin despedirse, sin mirar atrás y no paró hasta que llegó a un bar de carretera donde tipos de dudosa reputación jugaban al billar y trapicheaban con sustancias psicotrópicas. Entró y pidió una cerveza. Desechó el vaso y tomó un largo trago. En ese momento un motero de aspecto rudo, con barba de tres días y vestido con unos vaqueros gastados y una camisa con las mangas arrancadas se acercó a ella y con una sonrisa le puso delante un par de chupitos de whiskie y otro botellín de cerveza tan helada que aun tenia trozos de escarcha resbalando por el cristal... Ella lo bebió todo, no dudó un instante...ni si quiera parpadeó... Aquel tipo sonrió a sus amigos, tendría unos treinta y pocos años, no era guapo.. no tenia nada que ver con él, por eso lo eligió... Era tosco, rudo y fuerte... -Ven...- dijo con una sonrisa tan cautivadora que él la siguió como un corderito al matadero Lo llevó fuera... lejos del bullicio, lejos de las miradas curiosas y las risitas perversas. Una vez a solas empezó a besarle y él le levantó la falda sin contemplaciones y le arrancó las bragas de un tirón. Por un momento fue consciente de su fuerza y se sintió vulnerable. Nuevamente él hizo gala de su fuerza levantándola haciéndola colocar sus muslos alrededor de su cintura y apoyándola contra una pared...sin dejar de mirarla fijamente a sus ojos de gata... -Espera... -dijo entre jadeos y él se detuvo... ella se bajó... -Pegame... -¿que?- dijo estupefacto... -te he dicho que me pegues... -¿Eso es lo que te pone? Eres muy rarita para ser tan guapa... aunque las guapas son las peores... Le dio un bofetón. Ella volvió a girar la cara y le susurró sin voz... otra vez. Y él volvió a pegarla. Ella volvió a pedir más y él volvió a pegarla, las siguientes veces no tuvo que pedirlo.. Aquel tipo comenzó una serie de golpes que enseguida le hicieron sangrar el labio, las mejillas le ardían y unos de los golpes fue demasiado alto y le rompió una ceja y el ojo comenzó a ponerse morado. Agotada y dolorida gemía con fuerza mientras lo miraba desafiante... - Ahora hazmelo todo lo fuerte que puedas... hazlo duro... No dudó, en apenas un instante la giró, la colocó sobre el capó de uno de los coches y la penetró con rudeza... Las embestidas la hicieron sentirse a merced de sus deseos... la hicieron sentir una muñeca de trapo entre sus brazos. Lo sentía sobre ella, con su aliento en su cuello, agarrándola y lamiendo su piel de forma lasciva... Al terminar se marchó a casa Dolorida, magullada, con el rostro sangrando y amoratado, se miró al espejo de su baño. Aquella luz también era dorada... -Ahora al fin me veo tal y como me siento por dentro... ahora mi dolor es real. Solo la infinita oscuridad mata mis sentidos...

jueves, 28 de junio de 2012

Éste Jueves un relato¡¡¡¡ en los zapatos del otro...

Por un momento Alvaro no solo probó las mieles del triunfo, sino que se sintió poderoso mientras conseguía domar a aquella mujer salvaje entre sus fuertes brazos. Durante meses había luchado con la empresa que lo había arrancado de la civilización hasta llevarlo a la otra punta del universo sin pararse a escuchar las razones que él pudiese tener para quedarse en la tierra... sin embargo él no tenia razón alguna para quedarse en aquel trozo de tierra decadente y acabado. Nunca debió volver, pero cuando le rebajaron de graduación por una incursión independiente en un planeta de tercera generación con recursos por explotar, no se lo dudó. Él podía oler un buen negocio a distancia y aquella pasta llevaba su nombre. Ni la matanza de los nativos, ni el desastre diplomático que aquello ocasionó fue culpa suya, sin embargo era el único que trabajaba para la unión de planetas confederados.. Él tuvo suerte. El resto fue condenado a trabajos en un planeta Sulfurita. Al poco de llegar a la tierra tuvo claro que para subsistir debía abandonar el ejercito y trabajar para una empresa privada. No era nadie y para nadie era nada... El viaje duró mas de nueve años, sin embargo él estaba acostumbrado a viajar en estado crionizado y prefería no pensar en la de años que había perdido así y la de gente que habría muerto mientras él seguía joven. Ni compañeros de estudios, ni amigos, ni si quiera mujeres... todos eran ancianos o habían muerto y es que en total se había pasado algo mas de 90 años viajando de un lado a otro de la galaxia tan solo por la pasta... Pero así era él... Encontrar aquellas piedras preciosas y aquellos metales extraordinarios eran su única prioridad. Marcó un perímetro y puso las defensas, siempre viajaba con un androide, le dolía ver a la gente envejecer a su alrededor en sus viajes... le recordada que por mucho que durmiera y permaneciera joven, algún día tendría que parar y entonces le alcanzaría la mortalidad... no podía negar su propia naturaleza. Al principio solo eran unos rallos a la nada, pero pronto empezó a sentirse observado y a ver sombras en aquel extraño paraje, hasta que un día lo notó dentro de su nave. Puso todo su empeño y recursos en tender una trampa al intruso y entonces la descubrió... Sabía que era una hembra porque tenia forma humanoide y era bastante parecida a las mujeres del planeta Versus, solo ocupado por mujeres ya, ya que las guerras diezmaron a los hombres. Los humanos la llamaban las putas del universo, porque se sentían tan atraídas por los hombres humanos que hacían cualquier cosa por estar con ellos. Pero aquella joven era distinta Era fuerte y salvaje y sus ojos... eran tan profundos y azules como los antiguos mares que salían en los museos de imágenes del pasado... aquella salvaje despertó en él no solo el interés, sino un deseo incontrolable que lo llevó a besarla.... La reacción fue instantánea, no solo entendió todo su mundo en un beso, también sintió todo lo que ella sentía, conocía su historia y la de sus antepasados y descubrió cuanto amor y respeto había en todos los miembros de su familia, una familia que poblaba todo el planeta, todos estaban unidos, los nativos, las plantas y hasta el planeta... todo era uno y él sentía todo ese amor y ese respeto por la vida que su raza parecía haber olvidado. Vio la belleza de los rituales en los que las persona ancianas a través de un beso transmitía todo sus conocimiento a las nuevas generaciones y ésta se desvanecía fundiéndose con el planeta, volviendo a formar parte de todo aquel maravilloso mundo.. sin perecer jamás. No como él... por un momento se calzó sus zapatos y sintió el sin sentido de su propia existencia. La soltó... pero ella en vez de huir lo volvió a besar y ella absorbió todo aquello que él sentía en su interior, todos aquellos temores y toda aquella soledad que él mismo había creado a su alrededor... tanto temor y soledad y a la vez una luz interior tan fuerte como la que había visto en su pueblo... aquella joven lloró y sin más tomó su mano. Alvaro sintió una paz absoluta invadir todo su ser y en un instante todo se iluminó y como si de una fina nieblina se tratase se disipó en la nada y la luz invadió toda la instancia colándose por todas las rendijas hasta llegar a la tierra y fundirse con aquel planeta... No quedó ni rastro de Alvaro... aunque tampoco nadie lo echó en falta. Pero por siempre en aquel planeta al otro lado del universo se recordó la historia de un viajero que estaban tan solo y perdido que se fundió con aquel pueblo hasta formar parte de su historia y dando así una lección de amor a las generaciones venideras...